Tengo dos móviles. Bueno, móviles tengo unos cuantos y números de teléfono tengo cuatro, pero siempre llevo encima dos móviles encendidos. No sé muy bien cómo comenzó esto, aunque si hago memoria lo podré recordar.
A ver, recuerdo tener mi número de toda la vida y comprarme uno de Vodafone porque tenía una tarifa buenísima para llamar a vodafones y todos mis amigos eran de esta compañía. Mientras, conservaba mi Movistar porque la familia es de esta otra.
Mi idea genial era usar este número para llamar a toda esta gente y ahorrarme así unos eurillos (o eurazos, tal y como está la cosa). Al principio todo fue como predije. Necesitaba llamar a un amigo, sacaba el vodafón del cajón, lo encendía y llamaba. Pero claro, eso no duró mucho. Resulta que al cabo del tiempo, la gente ya no tenía claro cuál era mi número. Algunos hasta borraron el primero y dejaron el Vodafone, con lo que empezaban las primeras situaciones de “te estuve llamando todo el día y estaba apagado” y similares.
Aparte, los que entendían el embrollo decían que a ellos también les salía más barato llamarme al Vodafone, que por qué no tenía ese número encendido siempre. Bueno, pues nada, comencé a dejar el móvil encendido, pero en mi casa. Tardé poco en descubrir que perdía muchas llamadas cuando salía, así que di el paso en el que me encuentro ahora: Llevarme los dos móviles encima.
Para no parecer un cowboy de la era moderna con los dos bolsillos llenos de cosas –o que se me cayeran los pantalones por el peso-, tuve que hacerme con un bolsito de estos muy masculinos para llevar mi estupenda solución en telefonía móvil. Al poco tiempo ya llevaba mil artilugios en la bolsa, hasta me atreví a meter un tercer móvil, pero duró poco.
Ahora llevar dos móviles me agobia sobremanera muchísimo, y se han hecho tan imprescindibles que me planteo comprar un teléfono dual sim. Y aquí está el nuevo problema. El mercado de los dual sim está dividido en dos categorías: Los móviles chinos de calidad ínfima y horteras como ellos solos (ver imagen abajo) y los pocos de marca reconocida en los que casi te gastarás la paga del mes. Las operadoras no ofrecen estos terminales, así que me lo he de comprar libre y a precio de oro.

¡Mamá, me lo pido para Reyes!
Horrible, ¿verdad? Pues los he visto peores. Algunos hasta tienen TV analógica, con un antenón que parecen el transistor de mi abuelo. Seguro que Homer Simpson diseñaría móviles así. Y seguro que tiene una rueda para pillar las emisoras de la FM, algún botón para que se encienda una linterna y otros para hacer los ruidos aquellos del helicóptero, la sirena y la metralleta que tanto echamos de menos del llavero-ruiditos de nuestra infancia. Gloria bendita.

