
No, no es la nueva DS
Herpatos y herpatas, el mundo de los videojuegos portátiles es muy antiguo y se remonta en el principio de los tiempos a aquellas maquinitas con pantalla en blanco y negro y dibujitos estáticos que cambiaban al pulsar las teclas, generalmente dos, y que hacían aquel simpático ruido -tic, tac, tic, tac-. Las más molonas incluían reloj de “Quartz” con ALARM y funcionaban con pila de botón. Ya en el colmo del exclusivismo, en la élite videojueguil, se encontraban las legendarias Game & Watch de Nintendo, que ya se había cansado de fabricar naipes para centrarse en el entretenimiento digital (entiéndase en los dos sentidos principales de la palabra) con aquellas maquinitas de doble pantalla que se cerraban tal cual ahora la Nintendo DSi, pero sin wifi ni cámara ni pantalla táctil, sin micro… en fin, lo que era gloria bendita. Y es que, para que no se joda el Bluetooth, lo mejor es que no haya Bluetooth.
Y ahí fue que, mientras que los cacharros consoleros que se enchufaban a la tele no hacían más que evolucionar y las reinas del cotarro, Master System y NES, empezaban a dar lo mejor de sí mismas, las maquinitas portátiles seguían en sus trece, sus figuras estáticas y sus sonidos tictac. Viendo hábilmente el hueco abierto en el mercado, Nintendo dió un golpe en la mesa y aprovechó el estruendo para colocar en nuestras manos ávidas de novedades la primera consola portátil verdaderamente portátil: la Game Boy. Un poco antes, Atari sacó su Lynx, pero aquel armatoste era casi tan grande como la distancia que separa mi tobillo de mi rodilla y era una fundepilas de cuidado, así que no cuenta (y era de Atari, así que cuenta aún menos). La Turbo Express de NEC, por su nula repercusión en nuestro mercado, ni la iba a nombrar, pero bueno.

Soy Leyenda
Total, que la GameBoy se hizo pronto con el mercado y supo posicionarse firmemente. A los personajillos que éramos entonces nos giraban los ojos como a Marujita Díaz al ver en aquella portátil juegos en verde y negro, pero con scroll (scroll es lo que hacían las casas de fondo cuando Pedro corría con el troncomóvil) y música por primera vez y, sobre todo, al ver el Tetris. Nintendo se hizo con la licencia de este juego y lo vendió junto con la videoconsola y la verdad es que cosa mejor no pudo hacer. El del kiosko de churros me confesó que quería vender Game Boys, que se vendían mejor, con eso lo digo todo.
Total, que los por entonces todavía espabiladetes de Sega vieron que Nintendo se estaba comiendo el pastel y un año más tarde dieron otro golpe en la pobre mesa y parieron la Game Gear.
“Sí, pero la mía es en color”

Ni PSP ni pesepá
Sega ya empezaba a dejar ver lo que sería a partir de entonces y hasta su extinción, el estilo de marketing agresivo que iba a utilizar y tenían eslogans del tipo “Game Gear es la consola que saca los colores a las demás” o sugerían que Game Boy sacaba versiones en distintos colores para disfrazar lo que por dentro era la misma chufa en verde y negro (Anuncio de la época). También jugaban mucho con lo de que la Game Gear era para gente adulta y la consola de Nintendo era para niñatos (esto lo aplicaban también para el resto de consolas).
Y yo, que como cualquier niñato quería crecer y ser mayor, gasté mi pasta ahorrada poco a poco en una flamante portátil de Sega y lo flipé. Era de un tamaño bastante mayor que la Game Boy y usaba seis pilas AA -también llamadas de las normales- que se fundían en unas cinco horas. En términos de consumo andaba entre la de Nintendo y la monstruosidad de Atari. Su característica más notable, como no, es que la pantalla era a color y retroiluminada. Podré decir muchas cosas, podré contar todas las bondades de este sistema, pero la sensación al jugar al Columns acostado en la cama a oscuras con los auriculares puestos, en aquella época era algo impagable. En serio, uno de los momentos más placenteros de mi historia de los videojuegos.
Básicamente era una Master System portátil, aunque con una paleta de colores mayor y sonido en estéreo. Lo acojonante del todo era que con un adaptador -el Master Gear Converter- podía jugar a los cartuchos de mi Master System en la propia Game Gear, de hecho muchísimos juegos de GG eran simples conversiones de los de MS. Eso acababa incluso antes con las pilas, pero todos los antiguos poseedores de esta consola sabemos que en casa se jugaba con adaptador y las pilas eran para impresionar a los amigos en exteriores.
Pero claro, me guardo un as en la manga, lo que vendría a ser el remate del tomate: El adaptador de TV. Flipa, flipa, flipa. Había un cacharro, de aquellos a los que sega nos tenía tan acostumbrados, que se acoplaba por la ranura de cartuchos y nos permitía ver ¡la tele en la videoconsola! ¡portátil! ¡acojonante!. Creo escuchar ruidos orgásmicos, ¿no? Pues entonces seré yo. Aplica la misma escena que he contado antes con el Columns, pero viendo la tele bajo las sábanas. Qué placer, amigos. Qué delicatessen tecnológico. Me la llevaba en los viajes para verla en el coche, pero no se pillaba una mierda (-1 para el invento), pero no importaba porque la balanza seguía cayendo del lado de las bondades consoleras.
¿Qué ocurrió después? La consola era la caña y mucho mejor como tecnología que la Game Boy, peero… nadie tenía la de Sega, con lo que no podía intercambiar mis juegos con nadie, con lo que me cansé de los que ya tenía y ya se sabe que si no hay juegos no hay consola. Aparte, que no os engañen, el tamaño importa. Game Boy era una consola realmente portátil y lo más importante, la autonomía de las pilas era muchísimo mayor que su competidora de Sega. Así que solo y desamparado en el mundo de la vanguardia tecnológica, malvendí la Game Gear para comprarme una tarjeta de sonido AdLib para mi PC, aunque eso es otra historia y será contada en otra ocasión.
Los últimos títulos que nos dejo la Game Gear eran de una calidad bestial, impresionaba ver juegos como Fatal Fury Special en una versión espectacular y tremendamente jugable, pero estos títulos llegaron demasiado tarde. El mercado había decidido y Nintendo era, una vez más, la ganadora. Os dejo con un vídeo de este juego para que os hagáis una idea del potencial que tenía la consola:
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