No me ralles con la música del Streets of Rage

Un blog más tiempo caído que online

Archive for the 'Filosofía barata' Category

Equilibrando la balanza

Te das una vuelta por internet y por todos lados aparecen páginas en las que se publican fotos de tías famosas que antaño estaban como un tren -o retocadas, o maquilladas, o lo que sea- y luego, cual puñalada trapera, una foto en la que salen del súper desbordando michelín, en chándal, en alguna pose desafortunada y con un granaco del tamaño de Carolina del Norte en mitad de la frente con el titular “Fulanita sin photoshop“. A veces, no es sólo que las pillen descuidadas, es verdad que se han ido dejando y su estado físico no es el de antaño, así que sumándolo todo, a veces resultan fotos que harían huir al mismísimo Steven Seagal armado hasta los dientes.

La mayoría de estas páginas (y revistas, y programas de TV) están destinados al público femenino, y estas fotos aparecen con el loable propósito de que puedan compararse con esas superestrellas y pensar “oye, pues estoy mil veces mejor que la vacaburra de la Britney, y mira que ojerazas tiene Pamela Anderson, en mi vida tendré yo eso colgando de los ojos”.

Y, oye, está muy bien, en realidad es una labor de subida de ego que en algunos casos es beneficiosa y en otras incluso necesaria, pero quizás estaría mejor equilibrar la balanza y mostrar al respetable una batería de fotos de famosos que antes eran los reyes-de-las-nenas y a los que hace tiempo que no se les ve por su gimnasio y sí en cambio han adquirido una habilidad sobrehumana para levantar perritos calientes, pizzas, y súper hamburguesas dobles extreme con mil de queso y dos mil de bacon a manos llenas y zampárselas a dos carrillos.

¿Por qué no se hace? Pues porque a nosotros nos trae al fresco, vemos a Schwarzenegger con ese panzón tan digno y el musculámen desinflado o al citado Seagal convertido en una bola rolliza y no le damos mayor importancia. En cambio hay uno al que le tengo una especial manía. No sé que experiencia negativa, película nefasta, pesadilla infame o situación imaginaria he sufrido con el señor Pierce Brosnan, pero es uno de esos actores que de sólo oirlos nombrar se me corta la mayonesa. Por eso, y solo por eso, aquí posteo una foto con la que me acabo de encontrar y en la que vemos al Sr. Brosnan en un estado lamentable (izquierda) y en su forma normal, feliz, ufano y despreocupado (derecha), la vida le sonríe y no tiene pinta de necesitar absolutamente nada. La imagen misma de la pura satisfacción:

Tuya es la vida, Brosnan

Así que mi venganza queda cumplida, mostrando el bochornoso espectáculo físico de hace unos años, para compararlo con lo que podría venir siendo el hombre más feliz del mundo.

posted by picomike in Filosofía barata,Imágenes and have Comments (5)

Talibanes de la verdad

La gente que ve los realities de televisión está al tanto de uno de los nuevos valores personales que han aparecido y que últimamente está muy bien considerado: Decir las cosas a la cara. Esta es la característica básica del personajillo medio participante en Gran Hermano (o en Ven a Cenar Conmigo, gran concurso) y es una de las cosas que se apresura a decir en su vídeo de presentación y que exhibe con mayor orgullo:

- No me gusta la gente falsa, yo digo las cosas a la cara y voy con la verdad por delante.

Aunque en teoría estas características son buenas (no ir por la espalda y no mentir), lo que se esconde tras esta afirmación es el perfil de una persona insegura, prejuiciosa, buscabroncas y, como hubiera dicho mi abuela, maleducada. Huyo de ellas como del demonio. Es la primera persona en encontrar el conflicto en una convivencia que bien podría ser agradable, armoniosa o al menos correcta y pacífica. Si has compartido piso durante muchos años seguro que te encontraste con alguien así también.

img_1 Al día siguiente de conocer a alguien, ya anda diciendo que hay algo oscuro, algo que no le cuadra de cierta persona, o que esconde algo, sin haberse preocupado en conocerla lo más mínimo. Se las da de calar a la gente a la primera y mete la gamba a menudo por esto, aunque tiende a olvidar su error. Si hay alguna pelea, no soporta que alguien se mantenga al margen y tienes que pronunciarte a favor de un bando, esgrimiendo el manido y resobado “si no estás conmigo, estás contra mí”.

No se cortan un pelo en pedir respeto hacia su persona, y al mismo tiempo no se cortan a la hora de faltárselo a los demás porque dicen “las cosas a la cara”.

Esta pandemia de sinceridad sin filtro es algo que nos azota con especial dureza en estos últimos años y que va asociado a falta de valores de las últimas generaciones. Se ensalza con vehemencia en los programas de televisión del estilo de los anteriores hasta el punto de que un chaval de quince años cree que es bueno llamar gorda a su compañera de clase “porque es verdad que está gorda”. O aquella persona que llama imbécil o insoportable a otra con la que va a tener que convivir varios meses simplemente porque piensa que lo es, sin considerar previamente las consecuencias de su exabrupto.

INMA_GRANDE Cuando un candidato a entrar en Gran Hermano dice en un casting que es una persona auténtica que dice las cosas a la cara, al equipo de psicólogos seleccionador se le enciende la luz roja y comienzan a frotarse las manos sabiendo a ciencia cierta que han encontrado petróleo. Están seguros de que va a dar juego (que la va a liar) y se apresuran a seleccionarlo para la siguiente fase remarcando en la ficha de selección con rotulador rojo que no se les ocurra dejarlo escapar.

No saben, ni sabrán jamás lo que es la empatía, rechazarán de forma instantánea al que no se posiciona en su bando o no le baila el agua lo suficiente y lo pondrán verde a la cara, pero también por la espalda, claro que sí, que lo cortés no quita lo valiente.

Y todo esto para llegar a lo de siempre: Aquí falta educación a mansalva, pero no educación de saber quién era Platón (que tampoco viene mal), sino educación en el sentido clásico, en el sentido de abuela, de buenas formas y respeto, al menos hasta que no tengas elementos de juicio sólidos y motivos de peso para desprestigiar a alguien.

Al tiempo que soy defensor de la verdad y la transparencia, lo soy también de la ocultación y la mentira. Cualquiera de estos instrumentos son buenos y válidos en nuestras relaciones con los demás, la clave está en ser hábil y virtuoso en su uso y que el fin último sea hacer el bien. A veces callar es bueno, a veces mentir es conveniente, a veces decir las cosas a la cara duele y perjudica. No seamos talibanes de la verdad, ya que esta puede herir tanto como la mentira o hacer tanto bien como una mentira mesurada y orientada a evitar males mayores. Y por supuesto, siempre que sea posible, optar por la verdad. A fin de cuentas, muchas veces la clave no está en lo que dices, sino en cómo lo dices.

posted by picomike in Filosofía barata,Opinión,Television,Vida cotidiana and have Comments (14)

La pipa amarga

Hacía bastante tiempo que no comía pipas. Esta mañana, después de mi clase de coche lo recordé y decidí acabar con mi abstinencia, así que raudo y veloz me hice con una bolsa de tamaño considerable.

Ha sido increíble, he estado casi toda la mañana viendo una película, comiendo pipas y atendiendo entre medias algunas obligaciones pendientes. Las pipas estaban buenísimas, pero al igual que ayer pisé un mierdón impresionante, hoy la suerte tampoco me ha sonreído y la última pipa era la pipa amarga.

Ya sabes, es la pipa que te estropea el sabor que las restantes dejaron e impone el suyo, de un fuerte amargor y muy persistente. Me sentí furioso y pensé que esas pipas eran malas y que jamás volvería a comprarlas de esa marca.

Tiré las cáscaras y la bolsa a la basura y al poco volví a notar que el sabor de las pipas anteriores regresaba a mí, así que consideré que quizás esa marca no era tan mala y que mi juicio tan negativo era bastante precipitado. La última pipa, la pipa amarga, no debía estropear el resto ni crearme una mala imagen de la marca.

Pero es que las personas somos así, siempre nos quedamos con lo último, sobre todo cuando es malo, da igual que las demás pipas estuvieran buenas, o da igual que una persona haya actuado de manera impecable toda su vida. Cuando esta persona meta la pata, cometa un error de cierta importancia, para nosotros ese error será el que quede, pronto olvidaremos todo lo bien que lo hizo antes y le colgaremos la etiqueta. Esa persona de repente ya no es buena, no es trigo limpio y por lo tanto no es de fiar.

¿Está bien actuar así? Quizás me veáis orientado a explicar que no, que debemos quedarnos con lo bueno que hizo antes y no emitir juicios precipitados, y voy por ahí, pero con algún matiz. Desde luego, lo natural en el ser humano es activar la señal de alerta, y quizás sea correcto tener un rincón en nuestro subconsciente que nos haga estar atentos en cierta medida a lo que esa persona pueda volver a hacer(nos). Con eso lograremos no ser perjudicados o heridos en el futuro.

Ahora, ¿hasta qué punto es justo para esa persona ser etiquetada por su último acto, por su pipa amarga? Para nosotros la posición cómoda y segura sería evitarlo y “comprar otra marca” a partir de ahora, pero no sería justo para el que antes fue nuestro amigo, o compañero de trabajo, o similar, durante años y años.

Yo me he visto en los dos bandos, he juzgado de esta manera y me también me lo han hecho. Y cuando te lo hacen se pasa mal, muy mal. Por supuesto, hay que ver los motivos que han llevado a una persona a actuar de esa forma, comprenderla o rechazarla según sea el caso, pero no nos precipitemos; eso es algo en lo que casi todos caemos y nadie, a priori, merece.

Por mi parte, volveré a comprar de estas pipas. Son las mejores con diferencia.

posted by picomike in Filosofía barata,Opinión,Personal,Vida cotidiana and have Comments (13)

Por qué Linux no triunfa: Toda la verdad

¿Sabéis cuál es el motivo? Yo sí, os lo explicaré con un caso base:

Llego esta mañana, conecto el portátil con mi tarjeta WiFi USB y actualizando encuentro que ya está la nueva versión de Ubuntu, la 7.10. Actualizo a la nueva versión y… ¡tachán! Mi tarjeta WiFi ya no quiere conectar al router. ¿Por qué rayos pasa esto? Me da igual lo que mil gurús de Linux me vengan a decir, y que a nadie se le ocurra decirme que compile algo o que haga algo desde la terminal. Que no me lo digan porque no lo haré. No voy a probar nada. ¿Y por qué? Pues por un motivo muy simple:

PORQUE ANTES FUNCIONABA Y AHORA YA NO

y punto.

Y esta es la razón por la que Linux no triunfa.

posted by picomike in Filosofía barata,Tech,Vida cotidiana and have Comments (4)

"Es broma, ¿eh?"

Hay un tipo de persona que a veces me irrita hasta límites insospechados: El gracioso forzado. Es aquella persona que en algún momento de su vida le dijeron que era gracioso y desde entonces lo lleva como bandera allá donde va. Ha de ser gracioso desde que se levanta hasta que se acuesta (a veces incluso después de acostarse) porque si no, su vida carecería de sentido. ¿Cual es el problema de ser así? Pues que las personas tenemos días buenos y días malos. Es decir, que a veces lo de ser gracioso simplemente no te sale. Y este tipo de personas en realidad tienen pocas ocasiones de inspiración auténtica.

Te producen por su propia naturaleza una intranquilidad constante. Estás más pendiente de lo que van a soltar a continuación que del resto del mundo. Luego, encima, te coartan en tu forma de ser porque esperas que inmediatamente diga alguna gracia respecto a lo que tu has comentado. Y si esa gracia fuera graciosa (redundando) vale, pero es la mayor parte de las veces es algo de mal gusto, o te pone a parir, o se ríe de tu forma de hablar, o cualquier cosa para intentar ponerte en ridículo y lograr el beneplácito del resto de personas congregadas.

Hay una variante, más inocente porque no intenta ridiculizarte, pero es tan cargante o más que la mosca coñazo. Es el tipo de gracioso forzado que hace bromas todo el día sobre algo que, para él, tiene el riesgo de molestarte. Así que siempre acaba con la advertencia: “Es broma, ¿eh?”. Ya lo sé, ya sé que lo has dicho de broma, de verdad que no me ha ofendido. Sé cuando bromeas, no me lo adviertas cada vez que lo haces que, por cierto, es bastante. A lo mejor demasiado.

posted by picomike in Filosofía barata,Vida cotidiana and have No Comments

La Sexta cansina

Y es que vaya jartaera de los anuncios de La Sexta. No digo ya los anuncios previos al Eurobasket, con Pau Gasol levantándose una y otra vez, como en el Día de la Marmota. No. Yo me refiero a los dos anuncios cansinos de este verano. No es que yo haya visto mucho la tele estos dias, pero por poco que hagas zapping sin duda acabarás harto de:

- El anuncio de Buenafuente: Vale, sí, de acuerdo que ellos creen que es una jugada maestra el fichaje de este showman. Pero vamos a ver, a principios de verano ni se sabía cuándo empezaría su nueva etapa. Ni siquiera aún ha empezado. ¿Queréis que la gente aborrezca el programa incluso antes de que comience? Porque eso es lo que me pasó con Titanic, cuando te meten algo hasta en la sopa, por lo menos a mí me produce el efecto contrario, no sé a vosotros.

- El anuncio de Shark: Otro que igual. Por fín están desvelando que esa magnífica serie -eso espero- comienza el 13 de Septiembre, pero se han tirado un verano entero poniendo el careto de este personaje, acompañado de alguna frase apoteósica suya del tipo “Soy un puto genio”. Yo es que ya lo veo y se me quitan las ganas de cenar.

Pues eso, que me alegro de que La Sexta progrese; a fin de cuentas, a mí me gusta la cadena y la veo bastante. Pero dos meses son demasiada antelación para avisar de que va a empezar un programa. Hoy he visto por enésima vez el anuncio de Shark y ya he tenido que explotar. Qué mejor sitio que el blog. Tampoco es que me saque de mis casillas, pero hoy me ha pillao con el día cruzado y esto es lo que hay :P

(A gusto que se queda uno)

posted by picomike in Filosofía barata,Television,Vida cotidiana and have Comment (1)

Agosto y reflexión meteorológica

¿Cómo es posible que ayer estuviera durmiendo con mantas y hoy no pare de sudar? No voy a escribir nada sobre el cambio climático, ni sobre si es cierto o no. Sólo quiero quejarme ¡vale ya con los entretiempos! ¡decídete ya! O frío, o calor. Me da igual que sea Agosto o Enero, pero que si vamos hacia el otoño no sea con esta montaña rusa térmica. Su resfriado, gracias.

posted by picomike in Filosofía barata,Vida cotidiana and have No Comments

El olor de las farmacias

Después de unas merecidas vacaciones en Mojácar (dedicado a emedeme), vuelvo para soltar, así por las buenas, un pensamiento filosófico absurdo que se me ha ocurrido. Hoy he estado en una farmacia comprando un producto que… eeerrr… no viene al caso -pensad lo que queráis-, me he planteado de dónde viene ese olor tan característico y familiar que todos reconocereis al entrar a una farmacia. ¿A qué se debe? ¿Acaso a los mismos medicamentos que hay alli almacenados? ¿Acaso todos limpian/perfuman con el mismo producto? En tal caso, ¿cómo se llama? Es que a mí me huele a limpio total, no sé si me gustaría que mi casa oliera así, pero es posible. También he detectado ese olor en algunas ópticas. Da mucho que pensar, ¿verdad? Sí, o quizás me estoy volviendo loco.

Una farmacia cualquiera

Por cierto, atentos al tipo del fondo: ¿Está realmente ahí o está pintado en la pared? No estudieis mucho, amigos míos, o acabareis como un servidor.

posted by picomike in Filosofía barata,Vida cotidiana and have Comments (2)